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En el año 1998 iniciamos en Villar del Arzobispo, provincia de Valencia, la andadura pedagógica de una Residencia para chicos/as de Servicios Sociales, que suponía una apuesta por responder a las nuevas necesidades que hoy presenta la Sociedad y que requiere una reflexión pedagógica que acomode el hacer educativo a la realidad de lo que dichos chicos/as necesitan.

En aquel primer proyecto tuvimos en cuenta los variados programas educativos existentes en el campo y desde el estudio, conocimiento y variada experiencia de los diversos componentes del equipo constituido, formalizamos lo que fue y es hasta hoy NUESTRO PROYECTO EDUCATIVO.

Todo el que se adentre en este mundo apasionante y complejo  de la pedagogía descubre que ha de tener en cuenta permanentemente los conocimientos y avances científicos habidos, pero también, y entendemos que de manera muy  importante, la capacidad de conocer, estudiar y reflexionar sobre el día a día concreto de todos y cada uno de los chicos/as a quienes se atiende, desde aquellos planteamientos filosófico-pedagógicos que dan coherencia y estilo a una forma concreta de hacer y que posibilitarán  la respuesta adecuada a las necesidades demandadas.

Este ha sido nuestro caso y nuestra apuesta:

  • Conocer las bases de nuestro hacer.
  • Saber, valorar el trabajo a realizar.
  • Descubrir los instrumentos más eficaces y necesarios que posibiliten el logro de los objetivos propuestos.
  • Crear el ámbito, estilo, que abre camino a la andadura que se nos demanda.
  • Dibujar, describir el tipo de persona, profesional, que se necesita para este apasionante reto.

Hemos podido contar para ello con un amplio abanico de estudios, experiencias y nuevas ideas que la Congregación de los P.P. Amigonianos, dedicados desde finales de 1800 a la atención de los chicos y chicas con dificultades, ha ido abriendo caminos para dar respuestas adecuadas en función de los tiempos y lugares donde se ha hecho y se hace presente, así como de tantos otros que de manera ilusionante se interesan  por este campo. Todo ello teniendo muy presente, como ya en 1930 afirmaba la II Conferencia Psicopedagógica de los Amigonianos, “a la vez que damos importancia a la dimensión vocacional, imprescindible siempre, se insiste en la necesidad de una especialización en las ciencias de la conducta”.

Recoger esa hermosa, a la vez que rica experiencia, ha supuesto un gran motivo de satisfacción y acumulación de saber educativo, que nos ha motivado fuertemente a profundizar en las demandas que hoy nos piden tantos adolescentes y jóvenes necesitados de respuestas ilusionantes y comprometidas.

Esa primera reflexión nos ha introducido en el descubrimiento de que, debajo de todo ello, siempre ha existido un porqué del hacer educativo y un porqué del modo de intervenir.

Es lo que venimos en denominar como nuestra filosofía. En ella descubrimos las razones profundas e importantes que activan el hacer y crean la atmósfera educativa que envuelve ese mismo hacer.

Estas dos variables han supuesto, y creemos que así es en verdad, una inmensa riqueza y, al mismo tiempo, una motivación grande para seguir en esta tarea apasionante de la pedagogía en favor de los adolescentes y jóvenes necesitados de atención especial.

En la primera parte de lo que denominamos nuestra filosofía, nos detenemos en mirar al ser humano como tal y su valoración.

Pero  ese ser humano es un ser individual, persona, que hay que descubrir su ser y su significación dentro de la sociedad y entre sus iguales: El ser humano como persona, valor absoluto y fin en sí misma.

Una de las demandas y definiciones de esa persona es que es y tiene derecho de proyectarse como ente libre: La persona ser libre y racional.

La persona no es un ente aislado, solitario y sin sentimientos que se proyectan hacia sus iguales, mas bien, todo lo contrario: el ser humano es un ser en relación con otros.

Es claro que el colofón de esta visión se concreta o define como que la persona, el ser humano, es una unidad en continuo proceso de construcción, inacabado, y en permanente proceso de crecimiento y desarrollo.

De ahí que en la medida en que dejamos y creemos que el protagonista es ese ser humano, ese adolescente o joven le haremos propuestas de compromiso adecuadas para que ese proceso no se interrumpa, sino que esté en permanente actividad.

La actividad educativo–pedagógica se proyectará dependiendo del concepto de persona que tengamos, que creamos o no en unos procesos que llevan al crecimiento y felicidad, y que presentemos objetivos claros y esperanzadores para que puedan redundar en un hacer educativo claro y decidido que persiga la conquista de un ser humano desarrollándose en alegría y cuyo objetivo final sea “la felicidad”.

Desde estos planteamientos hemos descubierto que el hacer educativo – pedagógico lo tenemos que ejecutar desde una serie de principios que serán los orientadores y las exigencias inalienables en quien quiera sentirse coprotagonista de esta hermosa actividad.

Una de las fuerzas motivadoras del compromiso humano, de su crecimiento, de su integración personal y de su capacidad enriquecedora de sus relaciones con los demás, no cabe duda que es “el sentimiento”.

Es por ello que nos hemos detenido, creo que suficientemente, diría que intensamente, en esta fuerza interna del ser humano, de los adolescentes y jóvenes, por entender que es clave en el desarrollo de ellos como personas.

Al mismo tiempo, hemos descubierto que en la pedagogía amigoniana, proyectada y experimentada en variadas sociedades y tiempos diferentes, el sentimiento tiene un papel importantísimo en todos y cada uno de los programas proyectados.

Pero todo esto tiene un objetivo claro y urgente: Los protagonistas; los niñosadolescentes y jóvenes, que nos demandan respuestas claras, abiertas, eficaces pero cargadas de esperanza y en un clima de comunicación feliz.

Es por ello que no podemos menos de hacernos eco de sus necesidades, de sus derechos inalienables, de las respuestas que esperan, del protagonismo a que tienen derecho y del reclamo de tener personas que en su contacto y actividad se manifiesten desde unos conocimientos y actitudes que respondan adecuadamente tanto al planteamiento que hacemos, como al estilo, cómo lo hacemos.

Todo esto tiene una concreción coherente que lo plasmamos en el desarrollo de cuatro sentimientos que entendemos engloban todo el hacer y sentir de todo ser humano, y mas concretamente, en cada niño adolescente y joven. Estos cuatro sentimientos son:

Sentimiento de pertenencia
Sentimiento de posesión
Sentimiento de responsabilidad
Sentimiento de felicidad

En el desarrollo de estos cuatro sentimientos interviene la vida toda de cada día, de cada niño adolescente y joven, pero nos detenemos de manera especial en aquellas actividades que de alguna forma ayudan a que se intensifique y desarrollen los mismos. Por ello apuntamos como actividades y momentos importantes:

La entrevista personal formal e informal. Donde a través del encuentro cercano y personal, educador y educando pueden compartir aquellos que les interesa, les preocupa... compartir y planear el futuro, se trata pues de ayudar a que nuestros chicos/as creen su "Mapa de la realidad" en el que puedan trazar su camino hacia la superación personal.

La hora de familia que a la vez que ayuda en la relación social, ayuda a identificar sentimientos, actitudes y conquistas.

 

Los procesos de crecimiento y desarrollo personal, la escuela como medio de aumento de conocimientos, y cualquier actividad que potencie su autoestima.


El contacto, desarrollo y crecimiento en sus relaciones familiares y sociales.
Todas aquellas que son y suponen un crecimiento personal
Pero sobre todos ellos, o con todos ellos, el ambiente y estilo que envuelve todo: ambiente de familia.

Todo este planteamiento se ha de poder evaluar, revisar y programar para que tenga el conocimiento y la posibilidad de proyectarse hacia delante y ser procesos de crecimiento y nunca de estancamiento o vueltas atrás. Es por ello que recogemos una serie de pautas de evaluación y proyección. Son las necesarias, pero no más de los necesarias, porque no es un plan de investigación sino de proyección educativa.

 

Este es nuestro proyecto, mejor, nuestra apuesta esperanzada de dar respuesta a las demandas que cada día nos presentan los niños, adolescentes y jóvenes con necesidades concretas en nuestra sociedad. No es algo acabado y cerrado sino abierto a las necesidades y “a las demandas del protagonista, el niño adolescente y joven”.

Contacto 

Dirección postal:
Granja-escuela y centro de menores "Luis Amigó".
Carretera Casinos-Villar
Apartado de correos nº 38.
46170 Villar del Arzobispo

Teléfono: 961 64 61 56
Información y reservas: 616786124
Fax: 962 72 07 17

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